"Desde que nacemos, empezamos a morir. Una frase que realmente no se quien la dijo pero si se me quedo bien gravada. Cada día que avanzamos, es un día mas cerquita de la muerte, la cual no sabemos cuando ni donde ni como llegara, pero si sabemos que nos va a tocar, ya que este cuerpo no es eterno.
Lo malo de vivir en esta tierra, es cuando las personas que nos rodean sean o no seres queridos, nos hacen sentir ese pinchazo en el corazón, que duele, que no deja dormir, que no deja que tu mente se concentre, que te hace atragantar la comida. Estas sensaciones pueden venir de cualquier persona, desde una cajera de supermercado que se levanto mal humorada y no te atendió bien, desde un profesor sarcástico, desde un amigo irónico, de aquel que te salpico con el auto, y a otros les pareció una gracia pero a vos te amargo el día, o también puede venir de aquella persona que estimabas, amabas o confiabas. Cuantas veces, "esas" personas que quebraron algo en nosotros, lograron que surja de nuestro interior ese sentimiento como varias veces dije: ...Dios me la saco del camino, sino la pisaba con el auto y luego le decía...huy no te vi...te hice daño?....bueno jódete. Sinceramente tuve este sentimiento hacia una persona que pertenecía a mi familia. Nos hizo tanto daño, que sentimos que morimos. Cada vez que esta persona se hacia presente en alguna conversación, nos ponía en una unidad de sentimiento de bronca hasta que llegamos no decirle la "innombrable". Quien no ha tenido algún sentimiento semejante o parecido con respecto a una persona.
Nosotros, especialmente yo, sentí que algo en mi había muerto, no podía ver fotos de ella, tenia pesadillas, era el tema de conversación de toda la familia y de los que nos rodeaban. ¿Porque? Porque nos hirió , nos clavo una puñalada mirándonos a los ojos. La verdad que si lo hubiese hecho de espalda, nos hubiese dolido, pero como no tenemos ojos en la espalda, creo, en mi manera de ver las cosas, no hubiese dolido tanto.
Cuando veo una película, donde el malvado toma a la víctima, y de frente le clava la espada y mirandolo a los ojos se la introduce mas en su cuerpo y la retuerce, siempre digo una palabra: ¡que desgraciado!
Cuando la desgracia llego a la familia, y tomo rostro y cuerpo, fue tan dura y dolorosa la traición, que sentí que moría. Pensé que la soluciona era no hablar mas de ella. Pero resulto ser que no, porque el sentimiento amargo estaba ahí. Carcomiendo nuestros huesos, bloqueando nuestros sentimientos. Hasta llegue a pensar que lo había superado.
Un día, me puse a escuchar una predicación de Dante Gebel "El perdón". Me di cuenta que estaba varada, muerta, por falta de perdón.
Cuando me puse a orar, hice mi lista de todas aquellas personas que tenia que perdonar, y cuando la puse a ella, y se la nombre a Dios, y le dije: Dios la perdono, llévate este dolor que tengo, porque hoy la perdono, les puedo asegurar que no sentí ninguna sensación extraordinaria, simplemente me sentí Bien. Volví a Vivir, resucite.
Hoy, no quiero pisarla con el auto, puedo ver una foto de ella, sin hacer ningún comentario malo, no tengo sentimientos de amargura hacia ella, les puedo decir que le pido a Dios, que extienda misericordia sobre su vida, porque hoy yo VIVO, sigo adelante, y lamentablemente ella, no.
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